Mi nombre es Poeta. Vivo en la calle Amargura, tres manzanas más abajo de la Avenida Esperanza. Para los que no conocéis la zona, os baste saber que está en un barrio marginal de la ciudad de Vetusta.

Me gusta pasear con mis perritas, Tristeza y Soledad, por el parque de los Desamparados. Mientras purgan su cuerpo en el césped yo me siento siempre en el mismo banco, en el que algún descarado jovenzuelo escribió Tonto el que lo lea.

Mi nombre es Poeta. Aunque no escriba en verso. Mi madre se llamaba Depresión y mi padre Ira; nunca soportó tener nombre de mujer. Creo que mi abuelo también era Poeta y lo llamó Ira porque era un hijo no deseado.

Me gusta fornicar con mis putitas, Amistad y Sociedad. A la primera nunca la beso ni la abrazo, solo fornico. A la segunda sólo la sodomizo.

Mi nombre es Poeta. Vengo del paritorio y me dirigio al tanatorio. De allí al purgatorio. Y acabaré en la Nada, que era donde estaba antes de llegar al paritorio.

Y no tardaré en llegar allí. Me han detectado una gravísima enfermedad, llamada Felicidad. Dicen que es totalmente incompatible con la vida. Me dan una medicina llamada Realidad que lo único que hace es mantenerme con vida, pero sin esperanza alguna.

Miro a mi médico, la Dra. Rutina, y le digo que me gusta mi enfermedad. Que mi nombre es Poeta. Que quiero seguir enfermo.

Mi nombre es Poeta.