PARTE SIETE:
Mario llegó puntual, a las 10, a la cafetería donde Noemí y compañía le había citado. Pensó que el corazón desbocado sería fácilmente reconocible bajo su polo, tal era el nerviosismo que le acompañaba. Dudó en si llevar algún presente, del tipo flores, regalo informal o cosas del estilo, pero la presencia de la “vela” de la amiga le disuadió por completo, pensó en que era mejor caer en lo ridículo de un modo inconsciente y no por algo mal planeado.
Una vez decidido a presentarse tal cual, entró en la cafetería, que estaba a escasos metros del trabajo de Noemí, esperando haber sido más que puntual. Efectivamente, tal como ocurre en las bodas, la novia aún estaba por llegar.
Pasados cinco minutos, dos chicas entraron por la puerta y se dirigieron a él preguntándole por su nombre. Noemí, astuta como en los chats, había hecho que Mario pidiera su consumición y la suya y la de su amiga con lo que era fácilmente reconocible en aquella cafetería.
Conociendo virtualmente a Noemí, Mario no sabía del todo cierto a qué venía, pero ya en los pocos metros que separaban la puerta de la cafetería de su mesa pudo constatar que, no siendo ninguna de las dos chicas ningún bellezón, una era menos atractiva que la otra.
Noemí, la menos atractiva, lástima, qué se le iba a hacer, le presentó a su compañera, Helena. La pequeña decepción inicial de Mario jugó a su favor ya que le permitió estar algo más desinhibido, dentro del corte inicial que producía una situación así, que si hubiera tenido que vérselas con la más atractiva.
El hecho es que pasaron un rato muy entretenido y el hielo se rompió rápidamente llegando incluso a bromear como si conocieran de otras veces. Noemí parecía algo más reservada que Helena; normal, pensó Mario, seguro que Helena no necesita de chats para ligar… aunque quizás Noemí tampoco esté pretendiendo ligar, vigila Mario que te la vas a dar.
Mario, obedeciendo a sus impulsos, tan naturales como primitivos, no pudo evitar evaluar sexualmente sus posibilidades con Noemí, con Helena, y con las dos a la vez. Pensativo en esta última posibilidad, llamémosle mejor fantasía, se sorprendió a sí mismo sonriendo, esbozando una ligera mueca en su cara. Estas dos se deben pensar que soy imbécil, pensó.
En ese momento, Noemí se disculpó un segundo para ir al lavabo. De camino hacia allí, fue nuevamente evaluada por Mario, que decidió que tenía un buen culo, aunque… personalmente parecía como si no acabasen de cuajar, parecía algo distante, no era como en el chat. Pensó que debía aprovechar la oportunidad para que Helena le comentara algo más sobre Noemí, algo que les pudiera acercar más. No hizo falta, Mario iba siempre varias jugadas por detrás de cualquier mujer que estuviera en un kilómetro a la redonda.
- Encantada, yo soy Noemí –dijo Helena, mientras le extendía la mano a modo de presentación. Perdona la jugada pero he usado a mi compañera como pantalla, ya sabes, no todo el mundo en internet es quien dice ser, y menos cómo.
Mario podría haber sacado sus propias vísceras antes que una palabra, por muy idiota que ésta hubiera podido ser.
- Me has parecido mejor en persona de lo que me imaginaba. Si quieres, podemos tener una cita en cuanto pueda estar segura de que mi novio no va a venir –le susurró al oído mientras le daba un beso de los de mejilla contra mejilla al mismo tiempo que se levantaba para regresar al trabajo.
Continuará en breve…
LachicayArthur
toc toccc,
ehh viejo
donde te pierdes?
te he echado de menos....